viernes, junio 27, 2008

Huesos

Lo encapucharon, él no dejo de ver,
lo patearon, lo tiraron, él se enderezo,
lo aislaron, él no perdió la comunicación,
lo callaron, lo enterraron,
y aún hoy nos parece escuchar su voz.

Bajo tierra lo secaron, el hidrató sus ideas,
su semilla se desparramó y el bosque creció,
los árboles crecen,
el leñador tumba uno, dos, tres,
el bosque cría otros diez, otros veinte, otros cien,
el leñador no puede derribarlos.

Hoy se levanta y los huesos le duelen,
hoy las botas le siguen pegando,
quisieron que hablara y calló,
pretendieron silenciarlo pero no lo callan,
cuanto tiene para decirnos,
por más de treinta años no nos ha hablado.

Tras luchas, años de búsqueda
la verdad parece asomarse,
encontrarse con quienes la buscaron,
burlarse de quienes ocultarla intentaron.


Primero fueron sus hijos,
que con otros nombres gritaron estar vivos,
aparecieron,
ahora son ellos, sus huesos,
que lejos de muertos
también gritan estar vivos.